La dermatitis atópica, no solo se presenta en niños.

La dermatitis atópica es una afección en la piel que afecta al 15-25% de los lactantes, lo que lo convierte en una enfermedad crónica muy frecuente, es un trastorno que provoca enrojecimiento de la piel y picazón y puede manifestarse a cualquier edad, es duradera y suele exacerbarse periódicamente.

Los signos y síntomas de la dermatitis atópica (eccema) varían ampliamente de una persona a otra y comprenden los siguientes:

  • Piel seca

  • Picazón, que puede ser grave, especialmente durante la noche

  • Manchas de color rojo a marrón grisáceo, especialmente en las manos, los pies, los tobillos, las muñecas, el cuello, la parte superior del pecho, los párpados, la parte interna de los codos y las rodillas, y, en el caso de los bebés, el rostro y el cuero cabelludo

  • Pequeñas protuberancias que pueden supurar líquido y formar costras si se las rasca

  • Piel engrosada, agrietada y escamosa

  • Piel en carne viva, sensible e inflamada por rascarse

Por lo general, la dermatitis atópica comienza antes de los 5 años y puede continuar hasta la adolescencia y la edad adulta. Algunas personas presentan exacerbaciones periódicas que luego desaparecen por un tiempo, incluso por varios años.

Consulta a un médico si tú o tu hijo:

  • Se sienten tan molestos que la afección les impide dormir y realizar actividades cotidianas

  • Tienen una infección en la piel (los signos son rayas rojas, pus, costras amarillentas)

  • Siguen teniendo síntomas a pesar de haber probado remedios caseros

Solicita atención médica de inmediato para tu hijo si tiene fiebre o si la zona donde tiene el sarpullido parece infectada.


Es una enfermedad muy molesta, para el niño pequeño como para su entorno familiar. A menudo, aparece una edad temprana pero no impide un desarrollo normal.

La mayoría de las veces, se controla o desaparece con la edad. Es más frecuente en los niños pequeños, que presenta una predisposición familiar a la fiebre del heno (rinitis), eczemas y alergias respiratorias e incluso alimentarias.
 

Esta asociado a brotes de eccemas, constituido por placas rojas y supurantes, fuente de fuertes picores, con xerosis atópica, que deja ver una piel seca que prioritariamente habrá que hidratar y engrasar. Las zonas próximas (las mejillas, el frente, el tronco, así como los pliegues de los codos y las rodillas).
 

En todos los casos, los pruritos que aparecen son al mismo tiempo un sufrimiento para el niño, el sufrimiento que le afecta a él y toda su familia. Y de insomnios, problemas compartidos y que afectan a ambas partes.

 

Entre las complicaciones que pueden aparecer, otras segundas infecciones relacionadas con las lesiones de rascadura que abren las puertas de los estafilococos, los estreptococos y otros virus del herpes.

Este es un padecimiento en el que el tratamiento debe ir siempre acompañado por el médico